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No es un error si usted recibe el Whopper que ordenó sin las dos habituales rebanadas de tomate.
La helada golpeó a los cultivadores justo en un momento en que normalmente el estado abastece de tomate a la mayor parte de la costa este del país. La escasez ha afectado a las cadenas de servicio rápido, supermercados y restaurantes.
Hasta ahora la escasez ha tenido consecuencias limitadas sobre el consumidor, pero esto podría cambiar en las próximas semanas, a medida que aumente la demanda.
La solución de la cadena de restaurantes Subway fue usar tomates más pequeños y comprarlos en México, en lugar de la Florida.
Pero no ha sido fácil. La cooperativa de compras de la compañía anda persiguiendo camiones y ha cambiado los productos entre los centros de distribución para poder satisfacer la demanda.
Los empleados de Subway han tenido que hacer las veces de expertos de control de calidad y retirar los tomates que no cumplen las normas de la empresa.
"Se ordenan 12 camiones y llegan ocho'', dijo Jan Risi, presidente ejecutivo de Independent Purchasing Cooperative, de Subway, con sede en Kendall. "Cuando uno pregunta dónde están los otros camiones la respuesta es que vienen en camino. El suministro es deficiente''.
Aunque supermercados como Publix, Winn-Dixie y Whole Foods no se han quedado sin tomates, en los estantes ya no se ven las altas lomas de tomate fresco que se cosechaban en la Florida. La oferta es menor, muchos de los tomates vienen de México y no es raro que estén dañados o podridos.
"Aunque nuestros estantes tal vez no estén tan llenos como antes, sí recibimos suficientes para cada día'', dijo Russ Benblatt, portavoz de Whole Foods en la Florida, que compra la mayoría de sus tomates en México. "Tenemos que buscar otras fuentes en climas más cálidos, algo que es extraño en la Florida''.
Sin embargo, la escasez tiene un precio. Lo que queda de la cosecha de la Florida ha aumentado a un precio mayorista de entre $23.95 y $25.95 por caja de 25 libras, lo que equivale a casi el doble del precio promedio normal.
De igual modo, traer los tomates de México a la Florida es más caro.
Hasta ahora los comercios y los restaurantes dicen que pueden hacer frente al aumento de costos sin tener que pasarlos al consumidor.
El lunes los tradicionales tomates redondos de la Florida se vendían en Publix a $2.39 la libra, mientras los tomates mexicanos costaban $1.29 la libra.
"Es una circunstancia imprevista y si podemos asumir los costos queremos ayudar a los clientes lo más posible'', dijo Kim Jaeger, portavoz de Publix para el sur de la Florida. Desde el año pasado la cadena de supermercados ha aumentado el precio menos de 10 centavos.
Se cree que los problemas de abastecimiento sigan hasta que la producción de tomate de la Florida se normalice, probablemente hasta finales de marzo o principios de abril.
Pero ni siquiera los campos de cultivo que pudieron salvar en Homestead y Palm Beach están produciendo a un nivel normal. La prolongación de la temperatura baja afecta el ciclo de crecimiento del tomate.
La producción de tomate de la Florida durante el período desde la helada bajó cerca de 70 por ciento en comparación con el mismo período el año pasado, dijo Reggie Brown, vicepresidente ejecutivo de la asociación Florida Tomato Growers Exchange.
"Los tomates son relativamente escasos'', dijo Brown, cuyo grupo representa a la mayoría de los tomateros del estado. "Probablemente tendremos tres o cuatro semanas sin mucha oferta. No hemos visto nada similar en 20 años. Sólo estamos esperando que la Madre Naturaleza nos ofrezca mejores condiciones para cosechar tomates''.
DiMare Farms, la mayor compañía cultivadora de Homestead, sólo recoge entre 10 y 20 por ciento de su volumen normal, dijo Paul DiMare. "Es probable que nunca hayamos tenido tanta escasez'', dijo DiMare, que únicamente recuerda una situación semejante a finales de los años 70, después que nevó en el sur de la Florida.
Michael Borek, que perdió casi la mitad de la cosecha en su granja de Redland con la helada de este año, también ha visto reducirse a la mitad la producción de sus campos.
"Todas las semanas despachamos pedidos, pero cada vez es más difícil'', señaló Borek. "Estamos tratando de conservar los clientes que tenemos''.
El chef Michael Schwartz, de Michael's Genuine Food & Drink, un restaurante del Design District de Miami, es uno de estos clientes.
"Estamos tratando de determinar cómo sobrevivir esta situación'', dijo Schwartz.
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