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Es una plaga proveniente de Chile, que se alimenta de los granos y se conoce desde 2008. Como medida preventiva, Senasa prohibió la salida de uva de Mendoza. Control.
La polilla de los racimos es un insecto que se nutre de los granos de uva.
Hasta el lunes desconocida por estos lares, la presencia de la plaga conocida como "polilla de los racimos" ahora tiene en vilo a la industria vitivinícola mendocina. Sobre todo luego de que el Senasa dispusiera, al detectarse un foco en un área de 2.500 hectáreas de viñedos en Maipú, impedir la salida de uva para consumo en fresco o para vinificar en otros destinos como medida preventiva.
La primera noticia sobre el insecto que se nutre de los granos de uva trascendió en setiembre de 2008: se había detectado en viñas cercanas a la localidad chilena de Los Andes pero aun con el control prometido en ese entonces, la Lobesia Botrana (su nombre científico) parece haber cruzado la cordillera.
Sin embargo, para el ministro de Producción, Raúl Mercau, "hasta ahora lo que hay es una sospecha, hasta que confirme Senasa. No queremos crear pánico en medio de la cosecha ni impedir la sustentabilidad económica; por eso es saludable una medida preventiva".
El funcionario enfatizó además que "no afectará la calidad ni volumen del vino a elaborar".
Por ahora circunscripto el foco a un área productiva de Cruz de Piedra, la velocidad de expansión del insecto es de 200 metros por año. Una de las razones de la medida preventiva de Senasa: prohibir la salida de uva en fresco de la provincia hasta que se confirme su alcance regional.
Momentáneamente está prohibido: la exportación de uva en fresco, salvo que esté precintada la carga (certificado de Senasa); lo mismo para la maquinaria y/o envases desde Mendoza al exterior, salvo con los recaudos mencionados; y la circulación de la uva mendocina para consumo en el país, bajo idéntica excepción.
Al respecto Mercau y el presidente de Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza) Leandro Montané, subrayaron que "no está afectada la vinificación. Sólo en caso de pretender sacar de la provincia uva para hacer vino en otro lugar, o con destino a mosto, por ejemplo, en San Juan".
El lunes, el ministerio de Producción y funcionarios del Senasa se reunieron para analizar implicancias y posibles pasos a seguir en caso de que se corrobore la presencia de la plaga en Mendoza. Hoy, a partir de las 17, en el 6to piso de Casa de Gobierno, Mercau hará lo propio con las entidades vitivinícolas e INV.
Tratamiento e hipótesisSi efectivamente los estudios realizados por Senasa en el área (un sistema de trampeos para cuantificar el porcentaje de insectos y el potencial daño) confirman el ataque, según Montané lo primero será intensificar controles preventivos y tratamientos fitosanitarios (tareas culturales y con bromuro de metilo).
Esto contempla también la técnica de "confusión sexual" a través de la liberación de feromonas al estilo de la Mosca del Mediterráneo, aunque lo inevitable para los viñateros será ralear racimos afectados.
Hace un año y medio se había encendido la primera luz de alarma ante la cercanía territorial de la polilla, tras lo cual Iscamen anunció las primeras restricciones al ingreso de productos desde Chile, incluso de frutas y verduras (hospederos secundarios).
De ahí las dudas sobre la efectividad del control habida cuenta de lo ocurrido y que entre los medios de propagación habituales está el material genético (plantines) y la misma uva. "Se supone que fue a través de maquinaria agrícola que ingresó a Mendoza desde Chile con anterioridad a esa fecha", teorizaron los funcionarios.
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