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DESPUÉS DE QUE más de cien familias de San Cristóbal decidieran transformar sus prácticas agropecuarias hoy sus productos agroecológicos se comercializan en ferias campesinas de la ciudad. Por salud, apuésteles a sus productos.
Frente a la salud no vale cuestionar precios y si de productos agroecológicos se trata los pesos de más tienen más valor de lo que usted cree.
Al consumo de frutas, hortalizas y verduras cultivadas de manera agroecológica aún le falta ganar terreno en los hogares, por desconocimiento o la creencia de que su valor se puede salir del presupuesto familiar.
El valor agregado que tiene un producto orgánico supera cualquier diferencia en precios con los convencionales.
A hacer parte de la cultura de lo orgánico, sin embargo, no solo están llamados los consumidores sino los mismos productores.
En San Cristóbal, más de 100 familias campesinas asociadas lo hicieron y mientras una parte pasa por el proceso de transición, unas 60 comercializan sus productos en la ciudad.
Si le suena, puede conocer del tema, comparar precios y si tiene tierra en el corregimiento dar el salto con capacitaciones gratuitas.
Mientras más familias campesinas le apuesten, mayor será la producción y por tanto menores los costos de comercialización.
La diferencia en precios, sin embargo "no es abismal, ni desfasada con la lógica del mercado", cuenta William Álvarez de la comercializadora Colyflor y a quien además le sobran razones para invitar a consumir lo orgánico.
El tomate, según Erika Acevedo de Colyflor, a 2.250 pesos el kilo (precio de ayer) es uno de los productos más demandados porque en los cultivos tradicionales se usan muchos quimicos.
Comer productos tradicionalmente cultivados no trae consecuencias inmediatas, pero a largo plazo los insecticidas, fungicidas y pesticidas usados en el proceso dejan rastro en la salud.
"Cuando consumes un producto orgánico en la medida en que pasa el tiempo estás previniendo problemas de colon, cáncer y ahorrando someterte y pagar tratamientos para estas enfermedades".
Para Álvarez, el día a día de los productos cultivados con químicos, significa una intoxicación de ritmo lento.
Las cualidades, afirma, también se sienten al momento del consumo.
En los productos resultado de la agroecología, dice, el valor nutricional es mayor, sin dejar de lado el sabor.
El de la mora, por ejemplo, no es tan ácido, "esa característica se la dan las aplicaciones químicas".
Si quiere probarlas, puede hacerlo pues dentro de la iniciativa por el consumo agroecológico se ofrecen giras para conocer la propuesta de Acab, asociacion campesina agroecológica de la región de Boquerón.
Todos los sábados a finales de mes, los interesados pueden visitar las fincas campesinas para aprender sobre el proceso para producir agroecológicamente y probar los productos producidos allí.
La labor de lograr cosechas sin el uso de insecticidas, funguicidas y pesticidas reúne tres ejes basicos.
El control de plagas y enfermedades se logra por rotación de cultivos entre ellos y plantas aromáticas y medicinales.
"Es un desorden con una lógica impresionante", dice Álvarez para referirse a la cantidad de siembras de muchos tipos que se pueden observar en los predios.
"La agroecología busca retomar la lógica natural, plantas, insectos, hongos todos establecen una relación de mutua ayuda" afirma.
Mora, ochuva, tomate de árbol, zanahoria, remolacha y cebolla son solo algunos de los productos que dan en San Cristóbal y que se pueden adquirir en el mercado.
Hacerlo beneficia su salud, a las familias campesinas y al medio ambiente.
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