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Doce productores abren una feria de frutas y verduras

imagen Isla Grande es una localidad que está a 5 kilómetros de Barriales, Junín. Se organizaron para sobrevivir y evitar los intermediarios
Los chacareros que hoy inauguran el predio cuentan con el apoyo del INTA y la comuna local. viernes, 12 de marzo de 2010

Dos tormentas de granizo consecutivas asolaron los cultivos de los pequeños productores de la localidad maipucina de Isla Grande en 2005. Lo que en un primer momento fue trágico, les dio la posibilidad de volver a empezar, pero de otra manera.

Así fue como familias que hasta entonces apenas se saludaban y reconocían se reunieron en una entidad que comenzó a trabajar en conjunto. Como uno de los resultados de ese esfuerzo, mañana inauguran una feria agrícola que les permitirá vender sus productos sin intermediarios.

La idea de tener un espacio propio para comercializar surgió con el objetivo de obtener mayor ganancia por su trabajo, pero también para que los jóvenes tengan una oportunidad laboral. José Palavecino, presidente de la Asociación de Productores Isla Grande, comentó que él se dedica fundamentalmente a cultivar alfalfa, pero por estos días están trabajando con su hijo en acarreo de uva para otras fincas.

"Uno acá tiene que ser como un morrucho: ir haciendo lo que salga", comentó y agregó que como esta tarea terminará a mediados de abril, será su hijo de 23 años el encargado de atender uno de los puestos en la feria.

El terreno donde se levantan los 10 stands y hay una playa de estacionamiento para 35 autos está ubicado sobre la ruta 60, muy cerca de la estación de servicio por la que se reconoce a la localidad, un kilómetro al este del puente sobre el río Mendoza y cinco al oeste de Barriales (Junín). Germán Aguado, el ingeniero agrónomo que el INTA destinó a la zona para trabajar en el proyecto de desarrollo de Isla Grande, destacó que por ese lugar pasan unos 5.500 vehículos por día y es una alternativa para llegar al corredor internacional desde la ruta 40.

Aguado subrayó que se trata de la primera feria de la provincia ubicada en zona rural y que también les servirá a los socios para promocionar sus fincas, que se encuentran en un radio de apenas un kilómetro de distancia de los puestos. Esto, porque hasta ahora sólo recurrían a ellos los compradores cuando se agotaban los productos del cinturón verde del Gran Mendoza y por tener pequeñas propiedades no podían exportar.

Para concretar el proyecto, los 12 productores que crearon la asociación tuvieron que alquilar un lote y con fondos del INTA y de la comuna de Maipú lograron construir una losa de hormigón que sirve como base al mercado, los sanitarios y levantar un cierre perimetral.

Ellos mismos se encargaron de hacer la obra los sábados y los domingos, cuando se tomaban un tiempo del trabajo de la tierra. Después ganaron un concurso de la UNCuyo y con ese dinero pudieron adquirir el mobiliario de la feria, que diseñaron alumnos de la Facultad de Artes y Diseño. Y serán ellos también quienes deberán administrar el mercado.

Mañana, a las 11, será la inauguración formal del espacio y están aguardando la habilitación municipal para abrir al público (se venderá tanto al por mayor como al consumidor final).

En un primer momento tienen pensado atender dos o tres días a la semana y Germán Aguado indicó que hay productores de Junín, San Martín y Rivadavia que también están interesados en poder utilizar este espacio. De todos modos, este es sólo un paso más en un plan integral que incluye diversos ámbitos y ya adelantaron que probablemente en un tiempo busquen otro terreno de mayor tamaño y sumen también un galpón de empaque.

La localidad de Isla Grande se encuentra a 40 kilómetros de la ciudad de Mendoza y a 5 de Barriales (Junín), y las propiedades se reparten a ambos lados de la ruta 60. Quien no conoce el lugar sólo verá una estación de servicio y una escuela como únicos indicios de la población.

Pero ni siquiera los mismos habitantes se reconocían antes de que la pérdida de toda su producción los llevara a tomar contacto con el municipio, quien les recomendó unirse en una asociación de productores y convocó al INTA.

Es que la mayor parte del territorio, unas 700 hectáreas, estaba en manos de la familia Gardella, que se dedicaba al cultivo de la vid a través de contratistas. Pero con la crisis de la vitivinicultura, la propiedad dejó de rendir, se arrancaron las viñas y se loteó el terreno para venderlo.

Así llegaron a la zona familias que en sus pequeñas chacras producen hortalizas, flores, olivos, vides y algunos frutales. Esto explica la falta de identificación con el territorio y entre ellos de las 130 familias que viven en Isla Grande.


Fuente: losandes.com.ar, 12 de marzo de 2010

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